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Educación Pública y el Pueblo






Documental

 

Convocatoria para Interesados en Hacer Parte del Colectivo de Soberanía Alimentaria de Asoinca.

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La Junta Directiva Departamental de Asoinca y el Colectivo de Soberanía Alimentaria convoca a los interesados en hacer parte del colectivo de soberanía alimentaria: Docentes, Estudiantes, padres y madres de familia, organizaciones sociales, parceleros de Provitec; a reunión este sábado 11 de noviembre de 2017 a partir de las 8:00 am en las instalaciones de Asoinca.

Al hacer parte del colectivo se desarrollarán talleres teóricos prácticos con personas especializadas en temas como: Suelos, abonos, herbicidas, fungicidas orgánicos; recuperación y conservación de semillas autóctonas (estableciendo el proyecto denominado baúl de semillas), recuperación de cultivos tradicionales, preparación de alimentos sanos, tienda y restaurante escolar saludable, plantas medicinales. Para el desarrollo de esta temática se establecerá una agenda de trabajo concertada con los nuevos aspirantes al colectivo de Soberanía Alimentaria.

La clase social que tiene el poder hegemónico desde lo   económico y productivo, dispone al mismo tiempo de todos los medios intelectuales, políticos de estado,  que le permiten imponer su ideología y su sistema dominante, mediante: el sistema educativo, los medios de comunicación las normas constitucionales,  que    defienden el poder de capital de unos pocos encaminados a la privatización de todo derecho elemental del ser humano  (educación, salud, trabajo, economía entre otras)

La clase dominante, siempre ha argumentado de  terminar con el hambre en el Mundo y contribuir al desarrollo del planeta y con esta disculpa,  un monopolio de transnacionales iniciaron desde  décadas, una cruzada atreves de la revolución verde por el control y apoderamiento a nivel mundial de las semillas necesarias para la siembra. Con la modificación genética de las semillas y su patente, han accedido a la llave de la cadena alimentaria, del empleo de agroquímicos (herbicidas, pesticidas, fungicidas) que han contribuido a la contaminación directa del medio natural.

No es casualidad que cuando se plantan cultivos genéticamente modificados, el material transgénico contamina los demás cultivos. En lugares donde los cultivos transgénicos son a gran escala es  casi imposible encontrar cultivos de la misma especie, que no estén contaminados. Y este contagio se extiende incluso a zonas distantes, donde no se habían sembrado semillas genéticamente modificadas.

Resulta imprescindible además, que el tema de los transgénicos se haga evidente a la opinión pública y se retire de una vez por todo ese velo que esconde sus efectos en la salud humana y cadenas de vida (intervención de la mano del hombre, viento lluvia entre otros), atreves  de políticas de seguridad alimentaria el cual es un engaño al pueblo. Hay investigaciones y estudios serios realizados que demuestran fehacientemente los daños que producen los agroquímicos,  en los cultivos, en las plantaciones, en los ecosistemas de vida  incluidos los humanos.

Los transgénicos son indiscutiblemente un flagelo social, producen marginación, desempleo, exclusión social, migraciones. Eso ya no puede discutirse porque es una realidad palpable en los campos, una realidad que está a la vista de quien la quiera ver.

También hay que tener en cuenta La envergadura que han tomado las plantaciones de monocultivos en países como Colombia, incluido el Cauca, ha dejado a cientos de miles de familias de agricultores como únicas opciones, ser envenenados por los agrotóxicos o migrar a las grandes ciudades.

Por eso consideramos, que un país que no produce sus alimentos, está condenado a ser esclavo de sus abastecedores. La investigación y la transferencia de tecnología agropecuaria, abandonadas por la mayoría de nuestros Estados, hipotecan nuestro territorio y por ende perderemos la dignidad soberana de nuestros pueblos y naciones.

La tierra debe utilizarse para producir alimentos de calidad nutricional sana para nuestros pueblos, el hambre no debería ser  es una opción para una región como el Cauca, rica en recursos naturales, con todas las posibilidades de producir sus propios alimentos, de ser soberana. Una soberanía necesaria e impostergable.

Para preservar  la soberanía alimentaria de nuestros pueblos, para resguardar los ecosistemas que durante miles de años han convertido al departamento del Cauca, en una región biológica mega diversa, la educación, como acto político-pedagógico debe convertirse en el pilar para que niños y jóvenes defiendan su territorio.

En tales circunstancias, la educación ha servido y sirve como instrumento de fortalecimiento del poder hegemónico  de las clases privilegiadas, precisamente porque propaga una ideología en consonancia con dicho poder.  “sí la educación es afectada en forma camuflada o abierta por el poder, es necesario arrancarla de la influencia de la clase dominante y ponerla al servicio de los sectores populares” En tal sentido desde ASOINCA, surge la propuesta de Soberanía Alimentaria como estrategia para estructurar un currículo y una pedagogía popular, acorde con las necesidades de cambio. La relación del maestro con la pedagogía, la enseñanza, el conocimiento y la cultura se ubica en el contexto de la transformación de la escuela y la sociedad mediante la innovación e investigación; además, es importante que el currículo sea estructurado teniendo en cuenta el entorno del estudiante es decir con una lectura de contexto o de su realidad.

Formar en los estudiantes, padres de familia y docentes un personalidad y  conciencia de clase mediante, una lectura de su realidad y de la realidad del entorno que le permita cuestionar: la violación de los derechos humanos, la presencia de multinacionales que saquean e irrespetan los recursos naturales,   promocionar la identidad cultural, a contrarrestar el excesivo consumo de productos transgénicos, contaminados con agrotóxicos , etc.

 

Junta Directiva Departamental de Asoinca

Colectivo de Soberanía Alimentaria